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Por un lado, existe un marco conceptual claramente estructurado para el modelado y simulación
de sistemas en general (Simulation Modelling), con múltiples aplicaciones y usos en áreas como
la industrial, ambiental, química, electromecánica, etc. [6]; y por otro lado, se cuenta con una
base conceptual en torno a la comprensión, análisis, diseño y monitorización de procesos de
desarrollo de software; lo que permite explorar diferentes modelos de proceso, desde los más
clásicos como el modelo estructurado en cascada (Waterfall), hasta modelos orgánicos y menos
rígidos como el Rational Unified Process (RUP) [12], o el que se explica más adelante en este
trabajo, el Método de Craig Larman [13].
A partir de las dos bases de conocimiento mencionadas anteriormente, surge un interés de
investigación en torno al modelado y simulación de procesos software, campo hasta el momento
poco explorado y en el que la diversidad y dinamismo de los factores intervinientes aporta un
grado de complejidad que afecta notablemente el comportamiento de los equipos de desarrollo y
por ende todo el comportamiento organizativo. Se presenta aquí un trabajo en el que se tomó el
Método de Larman y se diseñó un modelo de simulación para representar el funcionamiento de
dicho método como proceso organizativo de desarrollo de software, dando continuidad al trabajo
de Dugarte-Peña [14][8].
El creciente auge en torno al desarrollo de software, las exigencias cada vez más complejas sobre
las capacidades de los productos software y el deseo, cada vez mayor, por parte de la industria
y de la academia, de comprender y acercar los productos software a la realidad a la que sirven;
hacen que sea una necesidad importante contar con herramientas para comprender estos
sistemas y su complejidad. El modelado y simulación de los procesos de desarrollo de software
representa una oportunidad importante para ambos colectivos en el sentido de que con un mínimo
consumo de recursos permite hacer exploraciones sobre el sistema emulado como si se tratase
del sistema real, apoyando la toma de decisiones y proyectando escenarios que en la mayoría de
los casos son inexplorables o inaccesibles por los altos costes que suponen.
El Método de Larman, ilustrado en la Figura 1, al ser iterativo, incremental y dirigido por casos
de uso, ha sido escogido en este trabajo como modelo ideal del proceso a ser simulado. Para
1
hacer el modelado y simulación de este sistema “real” , se ha decidido trabajar con el enfoque
de la Dinámica de Sistemas por la amplia documentación existente sobre su uso y
aprovechamiento y por el valor agregado que le otorga el carácter sistémico que inspiró su
nacimiento y las herramientas existentes para su uso. Además, se justifica su uso por la aún
vigente importancia de los estudios in silico en el ámbito de la ingeniería del software [15].
La Dinámica de Sistemas proporciona todo el marco conceptual para la construcción del modelo.
1
Se usa la palabra “real” para diferenciar del sistema simulado, siguiendo la metodología de Modelado y Simulación de Sistemas. EL
sistema “real” hace referencia a la situación compleja de interés, que en este caso es el proceso complejo de desarrollo, teniendo en
cuenta todos sus factores, interrelaciones y perspectivas. El sistema simulado, en cambio, será una abstracción restringida de esta
“realidad compleja”.
REVISTA INNOVACIÓN Y SOFTWARE
VOL 1 Nº 1 Marzo - Agosto 2020 ISSN Nº 2708-0935