RICCE, 202ꢃ Voꢄ. 2 Nꢅo 1: ꢆꢁꢁꢂꢀ://dꢇi.ꢇrg/ 1ꢈ.48168/RICCE.vꢉn1ꢂ33  
https://reviꢀꢁaꢀ.ulaꢀalle.edu.ꢂe/ricce  
RELACIONES ENTRE INTER-  
TRANSDISCIPLINARIEDAD Y  
PENSAMIENTO COMPLEJO: EL LENGUAJE  
COMO HERRAMIENTA DE SUTURA  
EPISTÉMICA.  
Fecha de recep ción: 29-12-23 / Fecha de acep tación: 27-02-24  
Fabian Andrey Zarta Rojas1  
docente-investigador de la corporación universitaria Minuto de dios (uniMinuto)  
Correo electrónico: fabian.zarta@uniminuto.edu  
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5536-3712  
rEsuMEn  
En el presente artículo se quieren explorar algunas cuestiones sobre las relaciones entre  
interꢀtransdisciplinariedad y pensamiento complejo, y aportar a la discusión actual sobre  
ellas como una herramienta para la sutura epistémica y metodológica entre las ciencias  
modernas. La metodología que se utilizará para desarrollar esta reflexión no puede ser  
otra que la combinación de varios aꢀmétodos, o, en otras palabras, un pensamiento rizoꢀ  
matico como lo plantea Zarta (2022a) obteniendo cierta inteligibilidad profunda a parꢀ  
tir del uso del pensamiento complejo de Morín (2002) y de la perspectiva esquizoide de  
Deleuze y Guattari (2004). La herramienta articuladora interꢀtransdisciplinar, con todas  
las ventajas que permite, adquiere un papel fundamental en la discusión contemporánea  
dada la diferencia que se presenta entre el pensamiento complejo como método y las cienꢀ  
cias de la complejidad como disciplinas; esto porque los autores pretenden una división, lo  
cual iría en contra de los principios mismos de la complejidad.  
Palabras clave: transdisciplinariedad, complejidad, epistemología, método, ciencia moꢀ  
derna.  
1
Comunicólogo. Especialista en Literatura: Producción de Textos e Hipertextos, Pontificia Universidad Bolivariana. Magíster  
en Estudios Sociales y Culturales, Universidad El Bosque. Candidato a Doctor en Pensamiento Complejo, Multiversidad Mundo  
Real Edgar Morin.  
33  
Revista de ciencia de la Complejidad  
AbstRAct  
In this article we want to explore some questions about the relationships between inꢀ  
terꢀtransdisciplinarity and complex thought and contribute to the current discussion  
about them as a tool for the epistemic and methodological suture between modern scienꢀ  
ces. The methodology that will be used to develop this reflection cannot be other than the  
combination of several aꢀmethods, or, in other words, a rhizomatic thought as proposed  
by Zarta (2022a), obtaining a certain deep intelligibility from the use of complex thouꢀ  
ght of Morín (2002) and the schizoid perspective of Deleuze and Guattari (2004). The inꢀ  
terꢀtransdisciplinary articulating tool, with all the advantages it allows, acquires a fundaꢀ  
mental role in contemporary discussion given the difference that arises between complex  
thinking as a method and complexity sciences as disciplines; This is because the authors  
intend a division, which would go against the very principles of complexity.  
Keywords: transdisciplinarity, complexity, epistemology, method, modern science.  
1
. introduCCión  
“Soy un estudioso clínico del carnaval humano”  
Paꢁrick Marber  
La complejidad hace parte de nuestra vida cotidiana y, para circunscribirla, debemos equiꢀ  
parnos con herramientas eficaces. El lenguaje es la herramienta de comunicación por exꢀ  
celencia, pues nos permite expresarnos para traducir nuestros pensamientos. Pero para  
ser comprendido por los otros, nuestro modelo de expresión debe ser simétrico a su nivel  
de comprensión. Si hablamos diferentes idiomas, la comprensión será problemática. Este  
suele ser el caso durante los intercambios interdisciplinarios entre investigadores. El conꢀ  
cepto de interꢀtransdisciplinariedad permite ir más allá del espacio de las disciplinas, al  
proponer establecer un lenguaje común para los diversos actores, y obtener una mejor  
comunicación. El pensamiento complejo refuerza la dificultad de comunicación entre disꢀ  
ciplinas, lo que hace necesario crear unas herramientas, y entre ellas, un lenguaje definiꢀ  
do conjuntamente por los investigadores, preciso, rico y contextualizado a las disciplinas  
representadas, que se exprese con claridad para todos, para explicitar y perfeccionar el  
pensamiento complejo.  
A mediados del siglo XX empezó a ser popular la llamada “reflexividad”, procedente de lo  
que se ha denominado el “giro antropológico”, gracias a múltiples hechos, entre los que se  
destaca la publicación del Diario de campo en Melanesia de Malinowski en 1967 (gracias a  
su viuda, Valetta, a quien se debe el prefacio de este). Unos años más tarde, en medio de la  
3
4
Revista de ciencia de la Complejidad  
discusión sobre la reflexividad se empiezan a generar ciertos cambios en la forma de inꢀ  
vestigar en las ciencias humanas y sociales: el sujeto ya no es pensado como lo hacía Kant;  
ahora hace parte del desarrollo teóricoꢀpráctico del estudio mismo.  
La incorporación de la reflexividad permitió que, en la última década del siglo XX, se emꢀ  
pezara a observar que sus componentes podían gestar una especie de “puentes” entre las  
disciplinas, que terminan siendo los principios de la “inter y transdisciplinariedad”; cuesꢀ  
tión que en 1996 popularizará el Manifiesto de la transdisciplinariedad de Nicolescu (2014);  
también es inevitable mencionar el aporte de Wallerstein (1996) con su informe Abrir las  
ciencias sociales. Ellos apuestan, con otros teóricos, por primera vez, a una articulación  
entre las ciencias sociales y naturales para ir gestando otros horizontes para la ciencia del  
futuro.  
2
Ya en el siglo XXI, encontramos teóricos que han hecho uso de lo que han denominado  
un a-método (Morin,1995), tales como las estructuras disipativas de Prigogine y Stengers  
(
1997) o el esquizoanálisis (Deleuze y Guattari, 2004). Dichos enfoques surgen como forꢀ  
mas de pensar implementadas para crear nuevas teorías y literatura que toma en serio la  
transdisciplinariedad y la interdisciplinariedad, como efecto del auge de la reflexividad.  
Ahora bien, como se ha afirmado al inicio de este texto, la interꢀtransdisciplinariedad es  
algo reciente según la historia de la ciencia moderna. Justamente ese es el punto que se  
quiere pensar, puesto que los inicios de un pensamiento interꢀtransdisciplinar (que se ha  
popularizado en el siglo XXI), vienen de la filosofía clásica grecolatina. Para poder justifiꢀ  
car esta tesis tomaremos como ejemplo a una filosofa pionera en lo que llamaremos “penꢀ  
samiento polivalente”: Hipatia de Alejandría (entre 355ꢀ370 hasta marzo de 415 o 416).  
3
Hipatia fue una maestra (pedagoga), matemática, astrónoma y filósofa egipcia. Sus penꢀ  
samientos hacían parte de la tendencia neoplatónica, como seguidora que era de Plotino  
(
205270) filósofo que reflexionaba sobre la sabiduría y la virtud con una tendencia teolóꢀ  
gica abierta; Hipatia también estudió las cuestiones teológicas de la época con los filósofos  
más fuertes del momento.  
Ahora bien, las disciplinas que Hipatia profundizó fueron la lógica clásica, filosofía, pedaꢀ  
gogía, matemáticas, astronomía y teología (oficiales); aunque puede haber incursionado  
en otras cuestiones como física, botánica e historia, ciencias clásicas en su época. El punto  
central en la vida de esta maestra es, por una parte, la diversidad de los saberes que trabaꢀ  
jaba y por otra, que en esa diversidad encontramos una mixtura entre las ciencias naturaꢀ  
2
Existen referentes teóricos mucho más recientes que han desarrollado diversos métodos de pensamiento y estudio para la  
compresión de la realidad. Sin embargo, mencionamos los más tradicionales y clásicos como referencia de su inicio e impacto en  
las ciencias modernas.  
3
En la historia de la filosofía se han identificado un gran número de filósofos que han estudiado muchas ramas del conocimien-  
to y han desarrollado diversos tipos de saberes dentro de cada área. No obstante, se ha tomado a esta filósofa como un ejemplo de  
la adquisición de diversos saberes en la historia de la humanidad.  
35  
Revista de ciencia de la Complejidad  
les y exactas y las ciencias del hombre o del espíritu; cuestión que para el momento parecía  
ser común, puesto que muchos de los filósofos tradicionales incursionaron en múltiples  
campos de las ciencias naturales y sociales (Aristóteles, Platón, Agustín).  
Si seguimos el principio dialógico que tienen las ciencias, la síntesis de esta cuestión no  
sería otra sino una articulación de los saberes, de los enfoques y herramientas entre los  
campos en los que Hipatia se preparó; ese hecho que parece normal en un ambiente tan  
académico como el que se vivía en Grecia para ese momento, es para nosotros la aurora de  
la interꢀtransdisciplinariedad. La razón de esta afirmación es sencilla: el dialogo entre los  
campos científicos tiene un principio elemental, que es el rompimiento epistémico. Esta  
ruptura entre epistemes es lo que forja los “puentes” que permiten entrelazar los métodos,  
herramientas y técnicas de las disciplinas. Esos mismos “puentes” que permitieron el “giro  
antropológico” implican que no se trata propiamente de un “primer giro” ni siquiera “anꢀ  
tropológico” sino de un “giro científico” que viene ocurriendo de forma atávica.  
4
Ahora bien, aquí parece conveniente adoptar una perspectiva hegeliana para poder finaꢀ  
lizar esta contextualización. En una observación biográfica de los personajes que se han  
destacado a lo largo de la historia de la ciencia, parece que ninguno ha estudiado una sola  
ciencia; sino que (y por ello se acostumbra a llamarlos “filósofos”), engloban la diversidad  
de ciencias, campos o ramas que van adquiriendo. La cuestión es que la sociología e hisꢀ  
toria de la ciencia no están marcadas por una sola ciencia para cada autor; sino todo lo  
contrario, en cada autor hay, como dirían Deleuze y Guattari (2004), una multiplicidad de  
saberes no propiamente disciplinares; sobre todo porque si se encierra todo el conjunto  
de saberes en un concepto como “filosofía”, estaríamos hablando de todas y de ninguna  
ciencia en particular.  
Con todo lo expuesto hasta aquí, se quieren, a continuación, explorar algunas cuestiones  
sobre la historia de la interꢀtransdisciplinariedad, relacionando dicho recorrido con el  
pensamiento complejo, y aportar a la discusión actual sobre ellas como una herramienta  
para la sutura epistémica y metodológica entre las ciencias modernas como, por ejemplo;  
entre el pensamiento complejo y las ciencias de la complejidad. De esta forma, se propoꢀ  
nen los siguientes acápites para el desarrollo de este artículo: (1) La historia alternativa de  
la interꢀtransdisciplinariedad; (2) las aplicaciones de la interꢀtransdisciplinariedad en la  
ciencia moderna; y (3) la interꢀtransdisciplinariedad como herramienta del pensamiento  
complejo.  
El enfoque que se utilizará para el desarrollo de esta reflexión no puede ser otro sino la  
combinación de varios aꢀmétodos, o en otras palabras, un pensamiento rizomatico como  
lo plantea Zarta (2022a) para lograr una inteligibilidad amplía a partir de la aplicación  
del pensamiento complejo de Morín (2002) y de la perspectiva esquizoide de Deleuze y  
Guattari (2004). La combinación de estos puntos de enunciación permitirá una revisión  
4
Tomo esta perspectiva como punto para observar de manera universal, sin banalizar o reducir la historia de la ciencia al  
ejemplo dado.  
3
6
Revista de ciencia de la Complejidad  
disyuntiva de lo que se ha presentado tradicionalmente sobre la filosofía de la ciencia,  
aportando así a la discusión contemporánea desde un abordaje histórico.  
2
. historia altErnativa dE la intEr-transdisCiplinariEdad  
Una historia alternativa sobre la interꢀtransdisciplinariedad puede ser novedosa, debido  
a que no existe como tal sobre esta dupla de los conceptos. El concepto de interdisciplinaꢀ  
riedad se le acota al sociólogo Louis Wirth, utilizado por primera vez en 1937; sin embarꢀ  
go, como se describió en la introducción de este articulo fueron otros autores (Nicolescu,  
2
014; Wallerstein, 1996) los que promovieron su popularidad y clarificación. Por ello, es  
prudente desarrollar un antecedente que permita generar algunas ideas sobre el origen de  
este concepto y su aplicación siempre polivalente. En ese sentido, conviene una revisión  
desde la complejidad (Munné, 2005) lo que, a su vez, implica un entrelazamiento de punꢀ  
tos discontinuos en la historia, como lo propone Foucault (1997).  
Antes de abordar la cuestión resulta importante aclarar la diferencia entre la concepción  
5
de “ciencia” en la antigua Grecia y la ciencia moderna . La ciencia, desde la antigua Grecia  
hasta la Edad Media, se constituía en una unión de los diversos saberes en la “filosofía”, de  
manera que lo que produjera conocimientos, reflexiones o arte era considerado ciencia y  
al ser condensado en una sola “madre de las ciencias” se hacía más sencillo el surgimiento  
de lo interꢀtransdisciplinar. Al contrario, la ciencia moderna fue dividida en las ciencias  
de la naturaleza y las ciencias del hombre, lo que empezó a difuminar los principios de  
la transdisciplinariedad; así mismo, produjo que “la guerra fronteriza entre epistemes”  
perdurara hasta que múltiples autores tomaran la iniciativa de restablecer la articulación  
originaria entre las ciencias mediante la interꢀtransdisciplinariedad. A pesar de esta conꢀ  
sideración, el surgimiento de las herramientas interꢀtransdisciplinares sigue teniendo su  
génesis en la Antigüedad y no sólo en la era contemporánea, como veremos en este acápite.  
Así las cosas, es interesante volver sobre el ejemplo de Hipatia de Alejandría y su abanico  
de saberes. Teniendo como referencia dicha cuestiones, resulta interesante no sólo identiꢀ  
ficar como, desde los filósofos presocráticos hasta nuestros días, se practica lo que implica  
el termino, sino sobre todo preguntar ¿cuáles son esas implicaciones? Igualmente convieꢀ  
ne identificar si estas han cambiado y ¿cómo han evolucionado?  
5
El desarrollo de la ciencia moderna, separada de otros saberes (filosóficos y metafísicos), enraíza su existencia en la racio-  
nalidad objetiva que le otorga el llamado método científico. La consecuencia es abordar la realidad en términos disciplinarios  
fenoménicos, causales y deterministas) y proclamar la existencia de leyes absolutas (tanto naturales como sociales). Esta pers-  
(
pectiva se vuelve hegemónica en el contexto de la sociedad capitalista, cuestión que posibilita legitimarla desde una racionalidad  
que privilegia el control y el orden social. Pero también explica el desarrollo de la ciencia postmoderna desde la crisis de los funda-  
mentos de la ciencia moderna, fijando nuevos principios epistemológicos, donde ahora lo central es la comprensión de la realidad  
en su complejidad, por lo que se requiere asumir la inter-transdisciplinaridad para lograr captar la unidad y diversidad de dicha  
realidad.  
37  
Revista de ciencia de la Complejidad  
Revisar otros autores puede seguir dando pistas sobre esos cuestionamientos. Uno de  
las polímatas más influyentes de la filosofía antigua y clásica es Aristóteles (384 a. C.ꢀ  
3
22 a. C.), científico que dedico su vida entera a la academia investigando en diversos  
campos de saber: metafísica, biología, zoología, crítica literaria, matemáticas, ética, episꢀ  
temología, filosofía política, filosofía del lenguaje, astronomía, lingüística, etc. En el misꢀ  
mo sentido se podría nombrar a Leonardo da Vinci.  
En este punto, es esencial entender que una revisión compleja no sólo se fija en las ciencias  
naturales, duras o campos del saber tradicionales, sino también en aquellos en los que el  
ser humano se ve interpelado. De hecho, en una revisión compleja, como lo afirman Roꢀ  
dríguez y Aguirre (2011) el “carácter de novedad radica en que el estudio de la complejidad  
implica en buena medida, un quiebre o discontinuidad en la historia de la ciencia o más  
precisamente dicho, en la racionalidad científica occidental” (p.2).  
En ese orden de ideas, el aporte más grande que pudo lograrse desde Aristóteles fue mosꢀ  
trar, por una parte, la importancia de la interꢀtransdisciplinariedad, puesto que estudia  
diversos campos al mismo tiempo: las teorías, conceptos, cálculos y reflexiones de una  
disciplina servían de base para el desarrollo de otras ciencias; por el otro, porque la inꢀ  
terꢀtransdisciplinariedad no entraba en la discusión moral sobre sus ventajas o perjuicios,  
6
sino que se encontraba, en palabras de Nietzsche (2014), más allá del bien y el mal . Esto  
último, porque el concepto, más que ser un término científico o filosófico es una herraꢀ  
mienta articulatoria entre ciencias.  
Pasemos a otro ejemplo que parece dar más pistas sobre la herramienta interꢀtransdisciꢀ  
plinar y su evolución constante. Galileo Galilei (1564ꢀ1642) es uno de los grandes científiꢀ  
cos de la historia; los campos en los que incursionó eran la astronomía, la filosofía, la ingeꢀ  
niería, la física y la matemática principalmente, pero tenía un gusto especial por el estudio  
de la música, la literatura y la pintura. Si se observa en detalle hay una combinación entre  
las bellas artes y las ciencias exactas, mezcla que no pasa desapercibida, sino que va a ser  
el fundamento de muchas de las cuestiones que, de acuerdo con Alfonso (2008), Morín va  
a proponer en su enfoque. Así mismo, ayudará a derrumbar los mitos sobre la guerra eterꢀ  
na entre las ciencias sociales y naturales; permitiendo potenciar una estrategia de pensaꢀ  
miento interꢀtransdisciplinar que él denominará el “pensamiento complejo”.  
Si seguimos esa línea de pensamiento muchos de los métodos contemporáneos de reꢀ  
flexión, estrategias de pensamiento y herramientas para generar puentes epistémicos enꢀ  
tre las ciencias o las teorías que entrelazan al hombre con las leyes de la física, la química  
o la biología (lo que hacen las ciencias de la complejidad) no serían otra cosa que trayectos,  
rutas o metodologías desprendidas del “descubrimiento” de la herramienta articulatoria  
entre las ciencias: la interꢀtransdisciplinariedad como forma para ampliarlas, nutrirlas,  
6
(
Comprendo el bien y el mal como un estado de paz con el entorno (lo empírico o lo científico) y aceptando algunas dualidades  
que no se pueden controlar) que rigen la vida del ser humano sin que estas tengan que afectar la forma en la que desarrollamos  
nuestros pensamientos.  
3
8
Revista de ciencia de la Complejidad  
potenciarlas y sobre todo permitir acortar las brechas entre las ciencias sociales y exacꢀ  
tas. Este hecho es fundamental debido a que uno de los objetivos más importantes de la  
interꢀtransdisciplinariedad es suturar las porosidades que generan las discusiones entre  
las ciencias, campos y saberes disciplinares.  
Entonces, la interꢀtransdisciplinariedad se gesta desde un esfuerzo del ser humano por  
nutrir constantemente su capacidad intelectual; es por esa razón, que la ciencia y las meꢀ  
todologías tradicionales resultan insuficientes para lograr una “autopoiesis”, ese rasgo de  
todo sistema molecular que le permite reproducirse y conservarse por sí mismo; haciénꢀ  
dose necesaria la interꢀtransdisciplinariedad y todos los despliegues que ha tenido a lo  
largo de su historia. De manera que el conceptoꢀherramienta no es algo reciente, sino que  
se ha desarrollado sin tener un nombre propio, aunque autores como Nicolescu (2014),  
Wallerstein (1996), Deleuze y Guattari (2004) y Morín (1994) popularizaron en las últimas  
décadas mediante sus obras y propuestas metodológicas.  
Veamos algunos ejemplos que expresan la evolución de lo interꢀtransdisciplinar. Los enfoꢀ  
ques más populares son el pensamiento complejo (Edgar Morín), el esquizoanálisis (Deꢀ  
leuze y Guattari), el pensamiento crítico (Mathew Lipman) y el contextualismo radical  
(
Grossberg, 2016). De forma somera veamos cómo cada uno de ellos expresa la evolución  
de la herramienta en cuestión.  
El pensamiento complejo, como lo ha expresado Juárez y Salinas (2012), retomando a  
Morín, es una forma de ver la realidad como un hecho autoꢀecoꢀorganizado; así mismo,  
cuando se hace el cruce conceptual entre el enfoque de la complejidad y la transdiscipliꢀ  
nariedad, parece que la complejidad se centra en la herramienta (cuestión que justifican  
afirmando que lo transdisciplinar es complejo por naturaleza). No obstante, ese punto es  
susceptible de críticas debido a que, como se ha evidenciado, es lo interꢀtransdisciplinar  
lo que va a permitir el pensamiento complejo; pero, ninguna se sobrepone metodológicaꢀ  
mente porque las dos tienen los mismos objetivos desde su génesis: mantener el principio  
7
dialógico entre las ciencias.  
Por otra parte, tenemos el pensamiento crítico, creativo y responsable, popularizado por  
Lipman (1987); esta propuesta metodológica se fundamenta en el seno de lo educativo  
(
cuestión que no le resta relevancia en otros campos científicos); lo que hace que este méꢀ  
todo sea un despliegue evolutivo de lo interꢀtransdisciplinar es que este tipo de pensaꢀ  
miento se aplica como forma para ampliar los diálogos, conceptos y formas de ver la reaꢀ  
lidad, hecho que es esencial en todos los autores que han tratado el tema hasta nuestros  
días. En ese horizonte, logra gestar un entrelazamiento entre los campos de diversas cienꢀ  
cias debido a la insuficiencia de una sola forma de pensar para responder a las dimensioꢀ  
nes que recubren la vida del ser humano.  
Por otra parte, el esquizoanálisis (Deleuze y Guattari) es la propuesta que se encuentra al  
7
Entre otros muchos otros principios que presenta la obra del Edgar Morín.  
39  
Revista de ciencia de la Complejidad  
final de su libro El AntiEdipo: capitalismo y esquizofrenia publicado en 1972. Su antiꢀmétoꢀ  
do, consiste en una expresión “esquizofrénica” de la herramienta interꢀtransdisciplinar  
que invita a desarrollar grillas analíticas como resultado del dialogo de una diversidad de  
discursos científicos; es propio de este método y estos autores una exploración meticulosa  
sin principio ni fin sobre un tema. Para los autores, guardar una postura “esquizoide” sigꢀ  
nifica resistirse al poder ejercido por la maquina capitalista y desde luego a los métodos de  
la ciencia clásica: a lo cuantitativo y a lo cualitativo; debido a ello, su antiꢀmétodo no tiene  
ningún tipo de estructura, se trata más bien de una estrategia de pensamiento que invita a  
la esquizofrenia metodológica, como lo ha planteado también Zarta (2022b).  
Por último, el contextualismo radical, que es una teoría sobre los contextos y las coyuntuꢀ  
8
ras desarrollada por Grossberg (2016), pertenece al campo de los estudios culturales . Lo  
que hace pensar que este desarrollo conceptual deviene de la herramienta interꢀtransdisꢀ  
ciplinar es que en la propuesta del autor “una coyuntura puede ser abordada desde difeꢀ  
rentes disciplinas” cuestión que es esencial en lo interdisciplinar y que entre otras cosas es  
un principio básico en la investigación que se plantea desde los estudios culturales.  
Así las cosas, la herramienta articulatoria interꢀtransdisciplinar tiene un sin número de  
tentáculos teóricos, conceptuales y metodológicos que la nutren siglo tras siglo; y que,  
como se ha expuesto, tiene sus orígenes en las practicas intelectuales de los filósofos grieꢀ  
gos, reconociendo que pueden existir otras prácticas de este tipo con más antigüedad que  
puedan seguir dando pistas sobre los inicios de esta herramienta. Resulta pertinente, exꢀ  
plorar las aplicaciones de dicha herramienta atávica en la ciencia contemporánea.  
3
. apliCaCionEs dE la intEr-transdisCiplinariEdad En la CiEnCia  
ContEMporánEa.  
Para comprender la forma en la que se practica la complejidad en la ciencia contempoꢀ  
ránea, se debe, en primera medida, dar cuenta de en qué involucra la complejidad, como  
también de qué se trata. En ese sentido, la complejidad debe entenderse como un paradigꢀ  
ma científico que extiende los límites y criterios de la cientificidad con el fin de derrumbar  
las fronteras impuestas por la ciencia moderna, que se anclan a unos principios mecaniꢀ  
cistas, reduccionistas y deterministas (Vilar, 1997; Morín, 2002; Delgado, 2004; Sotolongo,  
2009).  
En esta línea de pensamiento, mantener una apertura epistémica es la clave para atender  
a la emergencia de la ciencia contemporánea; o, en otras palabras, a la interꢀtransdisciꢀ  
plinariedad. La cuestión en este punto es cómo se practica y se pone en marcha esta heꢀ  
rramienta articulatoria, que también puede colaborar a evidenciar la mutua reciprocidad  
de lo transdisciplinar con la complejidad en la discusión, en todo caso epistemológica y  
8
Un campo de avanzada de las ciencias sociales en el mundo según Walsh (2003).  
4ꢈ  
Revista de ciencia de la Complejidad  
pragmática (o teóricoꢀpráctico).  
Es conveniente en este punto definir los conceptos intervinientes de forma individual. El  
primero de ellos, es la cuestión disciplinar como unidad mínima en el campo del análisis  
fenoménico. Sobre ello se puede indicar que consiste en búsquedas, teóricas o prácticas,  
desde la disciplina y sus desarrollos metodológicos; usan los mismos paradigmas para la  
interpretación de los hechos sociales, lo que implica que cuentan con un lenguaje y léxico  
científico desarrollado al interior del campo, como lo afirma Mcgregor (2004). Por otra  
parte, existen factores epistemológicos que determinan la estructura disciplinar; lo cual  
incide para desarrollar investigaciones coherentes con los temas y objetivos legítimos de  
la disciplina (Wernli & Darbellay, 2016).  
De otra parte, encontramos la cuestión multidisciplinar como forma de avanzar más allá  
de lo disciplinar. Otro término que recibe esta convergencia de varios campos de estudio  
para el análisis de un fenómeno es “pluridisciplinariedad”. Esta práctica se fundamenta en  
la yuxtaposición de las metodologías propias de cada disciplina para abordar una pregunꢀ  
ta específica; no obstante, solo sirve de fundamento para iniciar el estudio; luego de haber  
culminado la investigación, los especialistas de cada área presentan sus perspectivas sin  
mezclar sus objetivos disciplinares con otros campos, si bien respetando la grilla de análiꢀ  
sis que presentan los demás campos. Así la práctica disciplinar es el primer acercamiento.  
Esto no quiere decir que no haya un dialogo entre las metodologías, sino que se enriquece  
la discusión sobre un fenómeno que interpela dichas disciplinas, pero siempre conservanꢀ  
do los objetivos epistémicos propios del campo (Jahn et al., 2012; Mcgregor, 2004). De toꢀ  
das formas, lo multidisciplinar se usa en la actualidad para dar cuenta de la asociación de  
varios campos en un mismo lugar, como por ejemplo las revistas académicas.  
El último de los elementos conceptuales que consideramos es la transdisciplinariedad,  
un término reciente cuyas raíces se encuentran en teóricos como Eric Jantsch, Jean Piaꢀ  
get y Edgar Morín, creado en un momento específico para expresar, en el campo de la  
enseñanza, la urgencia de una feliz transgresión de las barreras entre las disciplinas, es  
decir, de superar la pluri y la interdisciplinariedad. Según Nicolescu (2014), el prefijo trans  
indica que la transdisciplinariedad se refiere a lo que está entre (dentro de dos límites) las  
disciplinas, es decir, lo que marca el paso o el cambio (transición o transformación), a tra-  
vés de las diferentes disciplinas, y más allá de toda disciplina.  
Algunas consideraciones sobre la transdisciplinariedad: (a) es un proceso que trasciende  
los límites disciplinares para tratar problemáticas desde perspectivas novedosas con miꢀ  
ras a generar conocimiento emergente; (b) es la integración de todos los saberes discipliꢀ  
nares interesados en tratar problemas complejos; (c) por último, no se trata de otra disciꢀ  
plina, sino de un enfoque que permite potenciar los saberes mediante la transformación e  
integración de las estructuras gnoseológicas de todos los campos implicados. La transdisꢀ  
ciplinariedad es una postura epistemológica, cuyo propósito es la comprensión del mundo  
41  
Revista de ciencia de la Complejidad  
actual, uno de cuyos imperativos es la unidad del conocimiento.  
Dicha aplicación de lo interꢀtransdisciplinar se aplica en las ciencias contemporáneas, por  
medio de dos procesos humanos: escritura y pensamiento. En este texto, como es sabido  
nos encaminamos por un paradigma que permita explorar mediante la experimentación  
reflexiva; por lo tanto, proponer estos dos procesos puede resultar fortuito; sin embargo,  
hay muchas evidencias sobre las dos categorías que se han señalado. No se busca identiꢀ  
ficar cuál de las dos categorías fue primero, si pensamiento o escritura; lo que se intenta  
afirmar es que los dos principios sobre los cuales las ciencias modernas aplican la herraꢀ  
mienta articulatoria son la escritura y el pensamiento, porque el pensamiento, como un  
acto reflexivo, corrompe los límites, el reduccionismo y la banalidad del conocimiento táꢀ  
cito (ausencia de indocilidad reflexiva), como diría Foucault (2001).  
Cuando dicho conocimiento se torna hacia la reflexividad, desde ese momento la producꢀ  
ción del conocimiento ya no es lineal; sino que se vuelve una multiplicidad, un rizoma,  
una vista caleidoscópica. En esa variedad de formas de pensamiento, de líneas de fuga  
(
Deleuze y Guattari, 2004) es de donde se sostiene lo interꢀtransdisciplinar como estraꢀ  
tegia de pensamiento, justamente como lo pretende el pensamiento complejo. Cuando lo  
complejo logra su génesis como colaborador de esta herramienta interꢀtransdisciplinar,  
es que se pueden empezar a elaborar pensamientos que permitan explicar de una forma  
más profunda, elaborada y amplía la realidad y el ser bioꢀpsicoꢀsocial. Luego, cuando el  
ser humano da cuenta de la forma en la que la vida misma está constituida (la complejidad  
de la vida), decide comenzar a sistematizar todas las emociones y experiencias que dicha  
realidad le genera.  
Esta sistematización, se realiza de una forma particular, aunque no única: la escritura. Soꢀ  
bre este punto, Wittgenstein (2013) afirmaba que “el lenguaje” (oral o escrito) no es sustiꢀ  
tuto sino un método para llegar al conocimiento de la realidad. En ese camino, cuando se  
intenta retratar el universo en letras, el ser antropológico se encuentra ante un camino  
bifurcado: o lo hace de manera disciplinar (tradicional) o lo hace bajo formas alternativas  
(
emergentes), entendiendo que las últimas son sobre las cuales intentamos explorar; es  
decir, lo interdisciplinar, transdisciplinar y lo complejo. Es claro que el lenguaje y el pensaꢀ  
miento complejo son interdependientes y se refuerzan mutuamente. El lenguaje permite  
nombrar y describir los elementos de un problema o de un fenómeno, mientras que el penꢀ  
samiento complejo permite considerarlos como un todo, teniendo en cuenta las diferentes  
perspectivas y posibles interacciones. Por tanto, es esencial desarrollar un uso preciso y  
eficaz del lenguaje como herramienta para facilitar este pensamiento o y la resolución de  
problemas complejos.  
Resulta interesante observar los dos ejemplos en cuanto a la forma en la que se retrata la  
realidad desde lo disciplinar, pero también desde lo interꢀtransdisciplinar y lo complejo,  
esto permitirá observar la diferencia escritural, pero también la profundidad con la que se  
puede producir conocimiento en las ciencias modernas bajo los paradigmas contemporáꢀ  
4ꢉ  
Revista de ciencia de la Complejidad  
neos que son los que interpela el presente texto.  
El primer ejemplo que se puede dar de forma clara sobre una escritura que cumpla con un  
pensamiento y escritura interdisciplinar, transdisciplinar y compleja es la dupla de teóriꢀ  
cos franceses: Deleuze y Guattari (2004; 2013). La obra de estos filósofos, condensa en gran  
medida lo que puede lograr al gestar un antiꢀmétodo, un pensamiento y una escritura que  
no persigan una estructura o asuman una epistemología como única; en otras palabras,  
alterar el sistema de valores impuesto por las epistemologías tradicionales (Zarta 2022b),  
con el fin de recrear por otros medios dichas epistemes alternativas.  
La pregunta que interesa y que atraviesa a la comunidad lectora es: ¿cómo saber cuándo  
un texto es interꢀtransdisciplinar y complejo? Y ¿por qué la obra de Deleuze y Guattari  
contiene dichas cuestiones? Lo primero que se debe visualizar, es que los textos no tienen  
un inicio o final (teóricamente), de manera que, al no tener apertura o cierre, el horizonte  
analítico no se agota, sino que permite una reflexión constante sobre el locus que tome el  
autor para desarrollar el texto. Por otra parte, cuando se hace una lectura detallada del  
texto de estos autores, nos encontramos con una diversidad de campos, ciencias, referenꢀ  
cias multiculturales y reflexiones que articulan de forma minuciosa los conceptos que se  
involucran en el análisis. En ese sentido, la escritura como extensión del pensamiento da  
cuenta de la pluralidad del pensamiento y el sistema (caótico) que da origen a la particular  
forma de concebir las ideas y desde luego la forma de sistematizarlo. Todo ello, y muchas  
otras cuestiones (como la sintaxis, semántica y estilo) dan cuenta de la aplicación de las  
herramientas en la literatura contemporánea.  
Ahora bien, dicha literatura o textos constituyen una fuente bibliográfica para la ciencia  
moderna; por ejemplo, para la filosofía, la antropología, la sociología, la comunicación, la  
física, la epistemología, la ciencia política, el psicoanálisis, la psicología. Como consecuenꢀ  
cia, la ciencia moderna se compone o debería componerse de textos con características  
interdisciplinares, transdisciplinares y desde luego complejas, porque de esa forma, poco  
a poco, las barreras entre los campos disciplinares pasan a ser parte de los libros de histoꢀ  
ria, en donde se pueda estudiar esa guerra entre las epistemes. Otros autores que pueden  
ayudar a entender este tipo de escritura y pensamiento son George Gurdjieff (1995), para  
quien el ser humano es una “máquina muy compleja” y quien plantea un método educatiꢀ  
vo que supone un trabajo psicológico interno, que requiere no sólo conocer las ideas, sino  
también aplicarlas y experimentarlas en nosotros mismos; y Carlos Juliao (2017), quien  
propone un enfoque pedagógico praxeológico que pretende entender la complejidad desde  
una investigación educativa centrada en la reflexión desde y sobre las prácticas humanas;  
ambos también logran escritos sobre relaciones complejas entre múltiples campos de esꢀ  
tudio.  
Finalmente, hay una discusión sobre las ciencias modernas (las llamadas ciencias de la  
complejidad por algunos autores) y la cuestión del pensamiento complejo y la interꢀtransꢀ  
disciplinariedad (como método) que es importante abordar en este texto, debido al relato  
43  
Revista de ciencia de la Complejidad  
alternativo que se ha construido hasta este punto. Así mismo aportar al desarrollo de diꢀ  
cha discusión; teniendo en cuenta algunas consideraciones desde lo que el presente análiꢀ  
sis ha propuesto y otros avances conceptuales que son relevantes para colaborar en dicha  
discusión teórica.  
4
. la intEr-transdisCiplinariEdad CoMo hErraMiEnta dEl  
pEnsaMiEnto CoMplEjo  
Si bien es cierto existen tensiones entre las ciencias de complejidad y el pensamiento comꢀ  
plejo, como las han mostrado Rodríguez y Aguirre (2011), llegando a una conclusión por  
medio de una metáfora particular, que sin duda da cuenta de los problemas en cada una de  
las dos vertientes. La figura literaria utilizada por ellos afirma que:  
Mirados con ojos críticos, el pensamiento complejo presenta una hipertrofia filosófica, es  
como un cuerpo con una gran cabeza, pero con manos pequeñas: puede pensar y decir  
mucho, pero hacer poco. Las ciencias de la complejidad presentan hipertrofia práctica,  
son como un cuerpo con una cabeza diminuta, pero con brazos y manos agiles y fuertes:  
pueden hacer mucho, pero pensar poco (2011, p. 8).  
En esta corta, pero brillante frase, se intenta describir no sólo los alcances de cada una,  
sino también sus oportunidades y porosidades en sus particularidades teóricas y prácꢀ  
ticas. Mientras el pensamiento complejo cuenta con una teorización avanzada, pero sin  
herramientas concretas para su práctica, las ciencias de la complejidad cuentan con técniꢀ  
cas avanzadas de experimentación, pero sin poder sistematizarlas y teorizarlas de forma  
adecuada. Esto último porque “los supuestos epistemológicos que sustentan las nuevas  
ciencias de la complejidad no permiten dar cuenta de la dimensión éticoꢀpolítica constiꢀ  
tutiva y condicionante de toda practica científica” (Rodríguez y Aguirre, 2011, p. 11).  
Ahora bien, ¿de dónde nace dicha tensión? La discusión más reciente la encontramos en  
dos teóricos, reconocidos defensores cada uno de su línea: por una parte, encontramos a  
Maldonado (2007), defensor de las ciencias de la complejidad, siempre amparado bajo la  
idea de los sistemas “sistemas disipativos” de Prigogine (1997). Por otra parte, encontraꢀ  
mos a Morín (1992) fundador del pensamiento complejo como método y quien popularizo  
su uso en todo el mundo mediante una diversidad de autores que sustentan su enfoque.  
Bajo este panorama, hay que señalar dos cosas fundamentales que se encuentran en los  
dos autores. Los dos utilizan los términos de interdisciplinariedad y transdisciplinariedad,  
pero pasan por alto su potencia y los ponen a funcionar de modo subalterno en sus respecꢀ  
tivas líneas; este hecho es una de las porosidades en sus teorías. Sin embargo, y corriendo  
mucho riesgo, hay una posible solución al menos para uno de los muchos quiebres existenꢀ  
tes entre estas dos vertientes de la complejidad.  
Antes de ir al planteamiento de dicha solución, resulta importante abordar de qué trata  
4
4
Revista de ciencia de la Complejidad  
cada una de las rutas de la complejidad. Por un lado, las ciencias de la complejidad se han  
constituido desde el desarrollo de formulaciones metodológicas y técnicas de punta para  
el estudio de sistemas complejos; por el otro, el pensamiento complejo pretende construir  
un marco epistemológico en donde el conocimiento pueda interactuar con los saberes no  
científicos, caracterizado por la capacidad de considerar un problema o un fenómeno en  
su conjunto, teniendo en cuenta las diferentes dimensiones que lo componen.  
Es importante, en este punto mencionar que la postura de Maldonado (2007), frente a la  
complejidad como método, es bastante critica, puesto que opina que mientras las ciencias  
de la complejidad ostentan diversos autores que la soportan, el pensamiento complejo  
como método está dado bajo la sombra de un solo autor, a saber: Edgar Morín. Sin embarꢀ  
go, lo que el reconocido académico Eduardo Maldonado, está obviando es la idea misma  
que por siglos se ha utilizado en la filosofía y en las ciencias de todo tipo; es decir, que  
un solo autor sea el que plantea la teoría y que abre mediante su publicación nuevas ruꢀ  
tas, líneas de fuga, líneas de investigación, etc. De otra forma autores como Marx y Engels  
(
2004), Hegel (1998), Kant (1977) o Descartes (2004) tampoco serian validos sólo porque  
fueron ellos los pioneros en las teorías que propusieron, hecho que Maldonado (2007) no  
cuestiona, lo cual hace pensar que hay cierta orientación en su opinión sobre Edgar Morín  
que desconocemos, pero que sería interesante comprender.  
Más allá de prolongar esta discusión, los esfuerzos de los científicos o “complejólogos”  
(
Maldonado, 2016), deben estar dirigidos no exclusivamente a agrandar dicha disputa teóꢀ  
ricoꢀpráctica, sino a aportar soluciones eficientes para acortar las brechas, diferencias  
y quiebres de esta bifurcación de la complejidad desde su génesis. De manera que, para  
elaborar dichos aportes, se debe intentar la combinación o entrelazamiento de esa gran  
cabeza y esas grandes manos que nos retratan Rodríguez y Aguirre (2011) y tratar de reduꢀ  
cir esa hipertrofia filosófica (como también la hipertrofia práctica) que presentan ambas  
corrientes, como si fuéramos cirujanos de la teoría o psicoanalistas de la práctica. Este  
tratamiento es especialmente importante para poder desarrollar una maquina gestora de  
líneas de fuga que sea capaz de desarrollar teorías complejas, pero también herramientas  
para el desarrollo y práctica de dichas conceptualizaciones.  
Conviene entonces presentar algunas orientaciones sobre las posibles soluciones a la  
cuestión. Más que dar una solución, algo que tardaría más de una vida, lo que se intenta  
proponer aquí es una herramienta o una perspectiva que puede ser útil para aproximarꢀ  
nos a los puntos en común entre las dos vertientes de la complejidad.  
Esa alternativa de solución se encuentra en la cuestión que ha atravesado el presente texꢀ  
to: la interꢀtransdisciplinariedad como herramienta articuladora. Como se ha abordado  
en otros momentos, esta herramienta que ahora sabemos es milenaria y antiquísima tiene  
una capacidad especial: se trata del elemento promotor de la complementariedad que la  
fundamenta. Este principio sin duda permitirá construir de manera sistémica “puentes  
complejoides”, cuya función principal es la de entrelazar la teoría del pensamiento comꢀ  
45  
Revista de ciencia de la Complejidad  
plejo como método y las herramientas desarrolladas por las ciencias de la complejidad.  
La idea de estos “puentes complejoides” nace de la extrapolación de la estructura del ADN  
(
ácido desoxirribonucleico) a los estudios de la complejidad. El ADN es una doble hélice  
formada por pares de bases unidos a un esqueleto de azúcarꢀfosfato. Dicho esqueleto se  
asemeja a las dos líneas de la complejidad estudiadas en la presente reflexión (como méꢀ  
todo y como ciencia); así mismo, los pares de bases (bases químicas emparejadas entre sí)  
serían los “puentes complejoides” que almacenan información y elementos que permiten  
la estabilidad del esqueleto. Así la función de la herramienta interꢀtransdisciplinar es la  
de seguir generando puentes para mejorar la interacción del método con la ciencia en el  
campo de la complejidad. Uno de los elementos que constituyen esos puentes es el lenguaꢀ  
je, que juega un papel crucial en la interꢀtransdisciplinariedad, permitiendo la comunicaꢀ  
ción y la colaboración entre expertos de diferentes disciplinas. También es esencial para  
formular hipótesis, preguntas y perspectivas que trasciendan fronteras disciplinarias. El  
lenguaje permite nombrar conceptos e ideas, así como describirlos de manera precisa y  
rigurosa. Desde esta perspectiva, es importante desarrollar un lenguaje común para perꢀ  
mitir una comunicación clara y concisa. Este lenguaje común debe permitir trascender las  
barreras disciplinarias e incorporar las perspectivas y métodos de diferentes disciplinas.  
Todos los puentes complejoides, como entes insertos en el elemento de complementaꢀ  
riedad de la interꢀtransdisciplinariedad, dan lugar a una deconstrucción (Derrida, 2017)  
de los horizontes epistémicos o barreras que ponen los paradigmas tradicionales de las  
ciencias (Kuhn 2019). De manera que, si los complejólogos comprendieran la potencia y  
relevancia que tiene esta herramienta para acortar las diferencias que presenta un misꢀ  
mo concepto, ya no tendríamos que asistir a discusiones de diferencia sobre las nociones  
de la complejidad, sino a un punto de encuentro en donde se presenten múltiples teorías  
polivalentes para estudiar la realidad desde las ciencias de la complejidad, utilizando el  
pensamiento complejo como método por excelencia.  
Las teorías y prácticas de la enseñanza y la investigación interꢀtransdisciplinaria están exꢀ  
perimentando un verdadero auge en los sistemas de educación superior a nivel internacioꢀ  
nal. Hoy es importante movilizar habilidades disciplinares para integrarlas en un proceso  
de intercambio y diálogo coꢀconstructivo, para comprender, analizar y resolver los proꢀ  
blemas complejos de nuestro tiempo. Abordar la complejidad de los problemas humanos,  
sociales, políticos y ambientales requiere, en efecto, con cierta urgencia, la descompartiꢀ  
mentación del saber disciplinario.  
Por lo tanto, pensar científicamente no es fácil. Pensar fuera de las meras disciplinas, sin  
poner límites a las rutinas prototípicas, a la organización jerárquica de las representacioꢀ  
nes espontáneas y al pensamiento estandarizado, requiere un esfuerzo cognitivo; y ello  
cuesta. Probablemente sea a costa de tal esfuerzo, siempre cuestionado, que la interꢀtransꢀ  
disciplinariedad pueda establecerse más allá de las simples fronteras de la gestión en las  
que podría circunscribirse, porque, de hecho, se trata del proyecto del ser humano, en su  
46  
Revista de ciencia de la Complejidad  
entorno económico, cultural y, más ampliamente, sociobiológico; del ser humano en los  
sistemas complejos, en interfaz y en coherencia con ellos.  
El concepto mismo de “proyecto” es en gran parte interꢀtransdisciplinario. Da testimonio  
de la movilización de las mentes, de las energías implementadas en el pensamiento proꢀ  
yectual, irreductibles a los simples algoritmos de una descomposición reduccionista. Se  
trata de comprender el futuro de los sistemas, no de anticiparlo como un meteorólogo,  
sino de inferirlo, de dar que pensar a quienes toman las decisiones enfrentados a grupos  
de humanos deseosos de convivir lo mejor posible. Es una concepción de Humanidad, un  
proyecto común, inscrito en la innovación y el perpetuo cambio de fronteras móviles. Esta  
concepción no puede ser reducida y satisfecha con los modelos simplistas en los que nuesꢀ  
tras redes de pensamiento, nuestras redes de pensamiento nos conducen de modo esponꢀ  
táneo.  
E incluso, más allá de los objetos de investigación, también son los métodos y las prácticas  
científicas los que son cuestionados por los enfoques de investigación interꢀtransdiscipliꢀ  
narios, como se muestra, por ejemplo, en el trabajo coordinado por Nicole Mathieu y Anꢀ  
neꢀFrançoise Schmid, Modélisation et interdisciplinarité. Six disciplines en quête d’épistémo-  
logie (2014). En efecto, la confrontación entre datos de naturaleza y temporalidad diferente  
requiere repensar el uso y la articulación de metodologías de investigación, como es el caso  
de la combinación entre enfoque histórico y enfoque etnográfico o, de manera más clásica,  
la articulación entre métodos cualitativos, cuantitativos e históricos en ciencias sociales.  
Además, en la práctica, el encuentro de diferentes disciplinas puede requerir la creación  
de métodos y herramientas nuevos para apoyar el trabajo interꢀtransdisciplinario.  
Finalmente, la multidisciplinariedad requiere un encuentro entre marcos epistemológicos.  
La apertura a lo interꢀtransdisciplinario no se debe sólo al aporte de las diversas discipliꢀ  
nas académicas, sino también y sobre todo al diálogo posible entre los saberes académicos  
y los no académicos resultantes de la experiencia vivida de las personas y los conocimienꢀ  
tos resultantes de su acción. Para la mayoría de los investigadores, en dichos encuentros  
es donde entra en juego la potencialidad de esta herramienta, en la medida en que ya no es  
un simple proceso de tomar prestadas ideas de diferentes marcos analíticos, cada uno de  
los cuales se refiere a una disciplina específica. La interꢀtransdisciplinariedad interviene  
cuando “lo que comenzó como la búsqueda de una solución a un problema específico se  
amplía con una exploración teórica de la que surgirán nuevas combinaciones que modiꢀ  
ficarán el corpus teórico y conceptual de la disciplina en cuestión” (Apter 2010, pp. 9ꢀ10).  
Basándose en Thomas Kuhn, Apter sugiere que el trabajo interdisciplinario “real” no se  
reduce al préstamo ad hoc de ideas, sino que implica la elaboración y transformación de  
sistemas científicos relativamente autónomos.  
¿
Cómo, en la práctica, navegan los investigadores en este desorden que conduce a la  
creación, al descubrimiento, pero que probablemente encontrará muchas trampas en el  
proceso? Desde lecturas hasta experiencias personales, todo muestra que los investigaꢀ  
47  
Revista de ciencia de la Complejidad  
dores actuales de humanidades y ciencias sociales ensayan regularmente combinaciones,  
asociaciones de herramientas y protocolos de investigación desde diferentes enfoques  
epistemológicos, que muchas veces parecen corresponder a un “bricolaje”. Sin embargo,  
esta práctica no es tanto signo de amateurismo, sino que corresponde a una habilidad para  
salir de dificultades complejas y puede resultar una fuente de innovación. Sin cuestionar  
esta capacidad de innovación, si podemos cuestionar su implementación: más allá de una  
simple “yuxtaposición” de métodos, ¿la práctica de la interꢀtransdisciplinariedad puede  
conducir al desarrollo de una multiꢀmetodología, entendida como un enfoque empírico  
que combina de manera coherente y específica preguntas y herramientas de diferentes  
epistemologías?  
5
. ConClusionEs  
La interꢀtransdisciplinariedad es un hecho que existe desde hace más de dos mil años en  
la historia de la humanidad; no es sólo un concepto reciente y popular en las ciencias soꢀ  
ciales y humanas actuales. De esta forma y en una reflexión sobre lo que compone dicha  
palabra, se derrumba el hecho de que esta sea una cuestión que pueda teorizarse; lo cual  
la pone en una situación, ya no teórica sino práctica. Como efecto directo, la interꢀtransꢀ  
disciplinariedad adquiere más sentido cuando se le estudia como herramienta y no como  
teoría; así mismo, resulta interesante la potencia que despliega en su aplicación a las cienꢀ  
cias contemporáneas.  
Aplicar la herramienta milenaria de las ciencias refleja una función gaseosa en la cual  
logra generar engranajes entre los diversos campos y disciplinas a lo largo de la historia  
del ser humano. En este sentido, su aplicación entre las ciencias contemporáneas funcioꢀ  
na ahora como mediadora, debido al quiebre o división entre las ciencias sociales y las  
ciencias naturales que gestó conflictos, como también diferencias de opiniones entre la  
comunidad científica. Ese hecho fue el que, poco a poco, le dio otra tonalidad al uso de la  
interꢀtransdisciplinariedad en la era moderna, a saber: una herramienta articuladora que  
permite romper las barreras epistémicas entre las ciencias. Y hay que reconocer que el  
lenguaje es el vector del pensamiento, y una epistemología interꢀtransdisciplinaria permiꢀ  
te representar mejor los sistemas complejos, traducirlos, dar significado a las diferentes  
partes de esta complejidad, construir nuevos modelos mentales de la realidad.  
A partir de lo anterior, la herramienta articuladora interꢀtransdisciplinar, con todas las  
ventajas que permite, toma un papel fundamental en la discusión contemporánea sobre la  
diferencia que se presenta entre el pensamiento complejo como método y las ciencias de  
la complejidad; esto se debe a que los autores pretenden una división, lo cual va en contra  
de los principios mismos de la complejidad (complementariedad y dialogismo). No podeꢀ  
mos olvidar que abordar la complejidad de los problemas humanos, sociales, políticos y  
ambientales requiere, y con cierta urgencia, la descompartimentación del saber, así como  
48  
Revista de ciencia de la Complejidad  
distinguir claramente entre enfoque y método: el enfoque vinculado a la forma cómo se  
aborda algo y el método que indica cómo se llevará a cabo una cosa. Si nuestra finalidad es  
la comprensión del mundo actual, uno de sus imperativos es la unidad de saberes.  
Para aportar al debate, se propone la herramienta en cuestión como forma de gestar unos  
puentes complejoides” que permitan acortar las brechas entre el método y las ciencias  
del campo de la complejidad con el objetivo de fortalecer el campo, pero sobre todo de ofreꢀ  
cer a la sociedad mejores perspectivas sobre la vida, desde las líneas de investigación que  
puedan emerger del entrelazamiento de estas dos vertientes de la complejidad. Se trata de  
una postura científica e intelectual cuyo objetivo es comprender la complejidad del mundo  
moderno y del tiempo presente, que se considera pertinente y que se impone de manera  
evidente desde el momento en que cambiamos nuestra visión del mundo, cuando lo vemos  
como una maraña de sistemas de sistemas.  
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